Motor Dos

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Av. Ovidio Lagos 3201, S2000 Rosario, Santa Fe, Argentina
Concesionario de motos Tienda
7.8 (187 reseñas)

Motor Dos se presenta como una opción prominente para quienes buscan adquirir una motocicleta en Rosario, operando desde su casa central en Avenida Ovidio Lagos 3201. Este establecimiento no solo funciona como una tienda de motocicletas multimarca, sino que también integra servicios de taller de reparación de motos y se posiciona como una tienda de repuestos para motos, buscando cubrir el ciclo completo de necesidades del motociclista. La investigación y el análisis de las experiencias de sus clientes revelan una realidad compleja, con puntos fuertes y débiles que cualquier comprador potencial debería considerar detenidamente.

Como concesionario de motos oficial de marcas de primer nivel como Honda, Yamaha, Benelli, Bajaj y Kymco, además de otras populares como Corven, Zanella y Guerrero, su catálogo es sin duda uno de sus mayores atractivos. Esta variedad permite a los clientes comparar diferentes modelos y segmentos bajo un mismo techo. De hecho, uno de los factores que parece atraer a los compradores es la política de precios. Algunos clientes, como uno que calificó su experiencia con tres estrellas, han señalado que eligieron Motor Dos específicamente por el costo competitivo, indicando que, si bien la transacción se completó con éxito, la calidad de la atención no fue un factor determinante para volver. Esto sugiere que para el comprador enfocado puramente en el precio, el concesionario puede ser una alternativa viable.

La experiencia post-venta: un foco de serias preocupaciones

A pesar de los posibles beneficios en la etapa de compra, una abrumadora cantidad de testimonios detallados apunta a graves deficiencias en el servicio post-venta y en la calidad de la entrega de los vehículos. Un patrón recurrente en las quejas es la entrega de motocicletas 0km con fallas mecánicas inmediatas, lo que pone en tela de juicio el proceso de inspección y preparación previo a la entrega. Un cliente relató una experiencia particularmente desalentadora: al retirar su primera moto 0km, esta comenzó a apagarse a metros de salir del local. Al regresar, el tratamiento por parte del personal de servicio fue poco profesional y la solución temporal no resolvió el problema subyacente, que parecía estar relacionado con un mal ensamblaje de fábrica (sensores mal colocados y tornillos faltantes). La emoción de una primera compra se transformó en frustración y desamparo.

Este no es un caso aislado. Otro comprador reportó una situación similar, donde su moto nueva falló al primer día de uso. Tuvo que recurrir a una grúa para llevarla de vuelta al taller de reparación de motos del concesionario, donde el diagnóstico fue, nuevamente, "mal ensamblada". La situación se agravó cuando, al retirar el vehículo supuestamente reparado, descubrió que una de las cachas de plástico había sido quebrada por el personal técnico y los tornillos estaban dañados. A pesar de la promesa de un encargado de solicitar el repuesto y contactarlo, el cliente afirma que, seis meses después, sigue sin recibir respuesta, dejando una sensación de abandono y de falta de responsabilidad por parte de la empresa.

Atención al cliente y gestión administrativa

La calidad de la interacción con el personal es otro punto crítico mencionado por los usuarios. Las críticas van desde vendedores distraídos o con mala actitud hasta una desorganización generalizada en los procesos administrativos. Un comprador expresó su frustración por la demora de más de dos semanas en la entrega de la patente y la documentación de su moto, un trámite que debería ser estándar y ágil en cualquier concesionario de motos. Estas fallas en la comunicación y gestión no solo generan inconvenientes, sino que también erosionan la confianza del cliente en la empresa.

La percepción general que se desprende de estas experiencias es que, una vez que se concreta la venta, el cliente puede encontrarse con un camino lleno de obstáculos si surge algún problema. La actitud de derivar la responsabilidad al fabricante, como mencionó otro cliente que compró su moto al contado y experimentó problemas constantes desde el primer día, es una señal de alerta para cualquiera que valore una garantía y un respaldo sólidos por parte del vendedor.

¿Qué esperar del servicio técnico y la tienda de repuestos?

Si bien Motor Dos se publicita como una integral tienda de motocicletas con su propio taller, la evidencia sugiere que el servicio técnico es uno de sus puntos más débiles. Las historias de reparaciones deficientes, daños colaterales a los vehículos durante el servicio y una comunicación nula para resolver los problemas creados por ellos mismos son consistentes. Para un motociclista, la confianza en su taller es fundamental, no solo por el valor del vehículo, sino por una cuestión de seguridad. Las fallas mecánicas, especialmente en una moto nueva, son inaceptables y el manejo de estas situaciones por parte del concesionario parece ser, en muchos casos, insatisfactorio.

En cuanto a su faceta como tienda de repuestos para motos, la información disponible proveniente de las experiencias de los clientes es más limitada, ya que la mayoría de las críticas se centran en la venta de unidades 0km y las reparaciones en garantía. Sin embargo, la falta de seguimiento para conseguir una simple cacha de plástico para un cliente al que le dañaron su moto nueva no augura un servicio de repuestos ágil o eficiente, al menos en lo que respecta a las gestiones de garantía.

Una decisión que requiere balancear precio y riesgo

Motor Dos en Rosario se presenta como una dualidad. Por un lado, ofrece una amplia gama de marcas y modelos a precios que pueden ser muy atractivos, facilitando el acceso a una motocicleta nueva. Por otro lado, un análisis profundo de las experiencias compartidas por sus clientes revela un riesgo considerable en todo lo que sucede después de que se firma el papel. Los problemas de control de calidad en vehículos nuevos, un servicio técnico que genera más problemas de los que resuelve y una atención al cliente deficiente en la etapa post-venta son factores que no pueden ser ignorados.

Para un potencial comprador, la decisión de adquirir un vehículo en esta tienda de motocicletas debe ser meditada. Es crucial sopesar el ahorro inicial frente a los posibles costos y frustraciones futuras. Se recomienda ser extremadamente minucioso al momento de retirar el vehículo, revisar cada detalle estético y mecánico, y exigir que cualquier anomalía quede registrada por escrito. Estar preparado para una comunicación proactiva y persistente en caso de necesitar recurrir a la garantía o al servicio técnico parece ser, lamentablemente, un requisito indispensable para quienes eligen este concesionario.

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